Sabía que algún día llegaría, siempre estuve consciente de que un día saldría de la empresa, nunca pensé que duraría tanto tiempo.
Recuerdo cuando entré, acababa de cumplir 24 años, fue todo un proceso difícil, curso, capacitación en Hermosillo, exámenes, pruebas médicas, sicológicas, etc., muchos iban quedando en el camino, y los que lográbamos destacar seguíamos adelante.
Entré al proyecto "Mojado" con muchas ilusiones, por fin haría lo que a mi me gustaba, el periodismo. Y así empecé a reportear siendo la empleada número 3. Ví pasar a mucha gente, muchos de ellos valiosos, algunos se iban por su voluntad, otros eran recortados sin explicación. Hubo momentos muy buenos y otros no tanto.
En la empresa primero fui reportera de comunitaria,servicios públicos, llegué a cubrir educación, aunque las fuentes que cubrí más tiempo y de las que me apasioné fueron Salud y Migración. Cubriendo salud pude ayudar a mucha gente a través de las notas, también lloré al ver niños sufrir y hablar con un paciente de sida en su agonía.
Aunque muchos de mis compañeros siempre pelearon por cubrir a los funcionarios y el gobierno, en realidad yo era más feliz con el lado social.
Después de los primeros años, estuve en investigaciones especiales en la etapa en la que eramos Jorge Morales Almada y yo. Después inicié la revista Salud y Belleza, la primera que se hizo en el periódico, yo la reportié y edité durante un año aproximadamente.
Ayudé a Ángel Ruiz a coeditar Tijuana y a los pocos meses me quedé a cargo de la sección, y así estuve poco más de tres años. En realidad soy la persona que más tiempo ha estado editando Tijuana. En ese tiempo tuve a personas muy valiosas a mi cargo, para mí era un gran equipo: Ernesto, Said, Luis Adolfo, Daniel, Ángel, Hamlet, Juan Carlos, Nashiely, Agustín y Manuel, en fotografía Tizoc, Sergio y Omar, y en diseño Andrea Quintero. Con ellos pude tener un esquema de trabajo, cada quien sabía lo que le tocaba hacer, fue un placer trabajar con ellos.
Con los cambios de operación dejé de editar, dado que dijeron que los mejores reporteros estaban editando, salí a la calle de vuelta, ya con la experiencia que me había dado la edición. El subdirector editorial me mandó a cubrir el Ayuntamiento, y así estuve por más de un año cubriendo el Municipio en los tiempos de Jorge Hank Rhon. Nunca me atrajo cubrir el Ayuntamiento, pero con este personaje y su equipo la cobertura fue un desafío, así que desde cero empecé con los temas municipales, hasta que logré tener cierta confianza y aprender todo lo que se maneja ahí.
Con la entrada de Jorge Morales al periódico volví a trabajos especiales e hice uno de los reportajes que más desafíos tuve que enfrentar, el de las víctimas inocentes. En diciembre del año pasado me vuelven a poner a editar la sección Tijuana, al parecer las personas que estaban a cargo no cumplieron con las expectativas. En diciembre hubo un recorte, y una de las formas de salvarlo también fue estando como editora, pues se justificaba mi sueldo, según los parámetros de la empresa.
Temía que iba a ser muy estresante volver a editar, sin embargo, los jóvenes reporteros me sorprendieron, llenar el periódico con el nuevo formato fue más fácil. Así que organicé las cosas y establecí un esquema de trabajo.
Durante casi 10 años de mi vida muchas etapas trabajé jornadas larguísimas de trabajo, pero a estas alturas ya dominaba todo para hacerlo más rápido.
Sin embargo, hace unos días llegó la amenaza de terminar con todo eso, un nuevo subdirector editorial con la amenaza de quitar un día de descanso y queriendo que la gente hiciera aún más del trabajo que le tocaba hacer. Viví noches de angustia pensando en que sería volver a atrás, cuando no tenía vida, sabía que no me iba a quedar sin hacer nada, pero afortunadamente llegó el rumor que se convirtió en realidad, saldría en el recorte.
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