lunes, 29 de septiembre de 2008
El chocolate y el placer
Cuántos más?
18 asesinados en un día hoy en Tijuana, cuántos más?
Porqué?
martes, 23 de septiembre de 2008
La incondicional
Otro motín, pero recargado

El colmo, ya había ocurrido un motín en la peni el domingo 14 de septiembre, al parecer ya las autoridades tenían todo bajo control, pero cuál control, el miércoles 17 de septiembre ocurrió otro y está vez recargado. A diferencia del domingo, en esta ocasión había más actividad en los alrededores de la cárcel, más gente en las calles, además las familias de muchos de los presos estaban a las afueras de la penitenciaría. De acuerdo a mis compañeros, fueron las mujeres las que empezaron las protestas, estaban arriba de uno de los techos, luego en otro los hombres. Desde poco después de la una de la tarde se empezaron a escuchar balazos en el interior de la penitenciaría. Cuando Daniel y yo llegamos como apoyo para Fausto y Gerardo, el sonido de los balazos en el interior de la cárcel era constante. Había mucha gente apostada afuera y para "dispersarla" los municipales empezaron a disparar. El gentío empezó a correr, se escuchaban los balazos afuera, no sólo adentro, algunos aprovecharon para vandalizar, pues alcancé a ver como uno quebraba los cristales de una papelería. Después, el subdirector de la policía dijo que eran balas de salva, bueno, pero en ese momento la gente no sabía y la confusión pudo haber provocado una tragedia, pues la gente corrió asustada. Además, algunas personas recogieron los casquillos, lo que demostraba que no eran de salva. Por la tarde, el Secretario de Seguridad, Daniel de la Rosa, salió a decir que no había muertos, que unos cuantos heridos y que se llevarían a los alborotadores a otras prisiones. No sé como las autoridades pueden salir a dar esas declaraciones con la mayor naturalidad del mundo, sabiendo que no es así, horas después su declaración era otra: 17 muertos, otros tantos heridos. Afuera, los familiares estaban desesperados por saber lo que sucedía y no había nadie que les informara. Cómo se hubieran ahorrado conflictos las autoridades si desde un comienzo alguien hubiera salido a informar a los familiares sobre lo que sucedía. No sólo hubo otro motín, sino que estuvo peor, balazos adentro y afuera, cristales rotos, carros quemados, muertos, heridos, gente detenida afuera, reos trasladados, reclusas también enviadas a otro penal. Alrededor de la cárcel parecía zona de guerra, cristales, piedras, muchos policías. De nuevo se salió de control, y a quien van a culpar ahora? rodarán cabezas? pero serán de altos niveles? En el video se ve un pedacito de cuando los municipales tiraron balazos para que la gente se hiciera para atrás, digo, no había otra manera?
lunes, 15 de septiembre de 2008
Un vistazo al motín
domingo, 14 de septiembre de 2008
Un pueblito en guerra

Era domingo, mi día de descanso. Andábamos buscando un suéter escolar para mi primo, íbamos él, mi hermana de 12 años y yo, no hubo en el Centro y nos dijeron que en cierta tienda de La Mesa lo podíamos hallar. Eran alrededor de las 3 de la tarde, cuando agarramos la avenida Ermita para subir al bulevar y se veía un incendio, "ha de ser la cárcel que ya la están quemando, dije de broma", pero a medida que nos subíamos por la Ermita si parecía que el humno venía de la cárcel, cruzamos el Benítez y empezamos a escuchar algo, "son balazos", dijo mi hermana, sí, parecían disparos y no cesaban, me metí en las calles contrarias a donde se veía el incendio hasta que terminaron. No había calles acordonadas así que nos acercamos en el auto después. Hablé y ya lo estaban cubrieron por parte del periódico, Tizoc y Gerardo, fueron el primer medio que llegó ahí. Era mi descanso y ya estaban ellos ahí, pero mi instinto periodístico no me dejaba irme, al contrario quería acercarme, además de que el Hernán y la Paulina querían ver más de cerca el incendio. Sí era la cárcel. Estuvimos vieno el movimiento desde varias cuadras atrás, se volvieron a oir como balazos, pero esta vez duró poco. Estábamos algunas cuadras a lo lejos, pero estacioné el carro y nos acercamos. Al igual que nosotros, muchas personas se estaban acercando, algunas llegaban angustiadas, muchas eran familiares de los presos. Algunos recibieron llamadas de ellos mismos desde el interior contándoles lo que sucedía. Después de estar un rato ahí, viendo el ir y venir, hablé para preguntar si Gerardo quería apoyo, la verdad no me gusta meterme en las fuentes de los demás y menos si están ellos ahí ya cubriendo, pero en este caso era mucha la información, no podría él solo, así que recibí luz verde. Sin grabadora ni libreta y vestida no precisamente como me visto para reportear: Overoll de shorts militar en tonos cafés, camiseta café sin mangas y tenis, ah, y sin pintarme de pilón, aunque bueno, en ese momento se me olvidó que andaba en fachas, de eso me cayó el veinte después, cuando el Baez me dijo que andaba vestida como él, ahí si supe algo estaba mal. Lo bueno que llevaba mi cámara y ahí podía grabar los testimonios, y usé mi agenda como libreta, y hasta grabé audios en el celular. De acuerdo a lo que comentó la gente, ayer un comandante llamado Montero mató a un muchacho a golpes, lo que ocasionó la molestia de los custodios, quienes se amotinaron. Adentro había un incendio y además de los miles de reos, había visitas. Afuera, la gente estaba desesperada, queriendo saber que pasaba con sus familiares, ambulancias llegaban y se iban con heridos, y las señoras llorando y tratando de saber de quien se trataba.Las calles no fueron acordonadas, así los reos que estaban congregados en el techo, podían estar comunicándose con la gente que estaba abajo, aunque fueran gritos, se distinguía claramanete lo que decían, pedían justicia, que corran a Montero, y mejores tratos. Me tocó ver a una familia en la que iban dos niños que salieron llorando, asustados, temblorosos. Dijeron que estaban en la visita y de repente les echaron gases lacrimógenos y luego se empezaron a escuchar balazos, otros dijeron que vieron cuando salieron unos presos de un edificio con capuchas bien enojados por la muerte del muchacho. El muchacho asesinado, Israel, tenía una sentencia de dos años y tres meses, por cómplice de robo de un vehículo, y ya llevaba uno. De acuerdo al acta de defunción, la causa del fallecimiento fue un golpe provocado por la caída de un televisor en la cabeza, sin embargo los presos dijeron que fue el tal Montero. El ambiente era tenso, los reos gritando en el techo de uno de los edificios de la cárcel, atrás de ellos el humo negro de lo que se incendiaba en el interior del penal, arriba de ellos y de todos los demás, el helicóptero de la PEP dando vueltas. De repente se veía como les aventaban gases, pero también como ellos les aventaban cosas a los custodios, algunas de ellas caían hasta la calles, que después de unos momentos estaba llena de vidrios. Las familias que se congregaban afuera, algunas estaban angustiadas, pero otras personas estaban realmente furiosas, se gritaban con los policías, incluso me tocó ver como directamente un sujeto le decía a un policía que lo iba a matar. Los que hacían la valla estaban encapuchados, llegaron al lugar también soldados. Pude ver como sacaban al menos cuatro heridos, uno de ellos lo ví que iba consciente, la herida era en la parte del estómago, o por lo menos ahí se veía. La cruz roja dijo que eran de balas, aunque las autoridades penitenciarías dijo que de navajas, me inclino a creer lo primero, pues incluso en el hospital general me dijeron que eran baleados. Señoras llorando, gritando, "mi hijo, mi hijo", salía una ambulancia y empujaban, querían ver. Estuve ahí cubriendo el motín como a las 6 y media, pues llegaron otros compañeros reporteros a relevar. En ese momento estaba más tranquilo, pero los reos seguían arriba, sus familiares seguían frente a las barreras de policías, y los heridos seguían saliendo. Se le llamaba pueblito pues antes los internos vivían así, como en un pequeño pueblo, con sus mujeres y niños que entraban y salían cuando querían. Ya no es como un pueblito, pero sigue siendo un lugar peligroso. He ido a la cárcel en varias ocasiones, incluso desde que era el pueblito y cuando había niños ahí. La última vez que entré fue hace unas semanas, cuando fui a entrevistar a un joven por secuestro. Siempre me parecieron muy pocos custodios a comparación de los reos que hay. Información que aunque conozco nunca he publicado, pues puede ser utilizada de mala manera. Sin embargo, la falta de control se notó hoy. Ah, a mi primo y mi hermana los dejé varias cuadras atrás cuando yo me fui a reportear, pero la verdad si me remordió la conciencia el que estuvieran ahí. Creo que me ganó la adrenalina de ir a reportear, pero bueno, mi mamá pasó por ellos ahí. Ah, ellos eso sí estaban impresionados con la experiencia. Espero que sea la última vez que me toque llevarlos cerca de algo así, aunque en esta ciudad nunca se sabe.
sábado, 6 de septiembre de 2008
Welcome to Tijuana
Calavera no llora, serenata de amor...
Era la sexta vez veía a Manu Chao y la verdad lo gocé como si fuera la primera vez. La primera vez que lo ví fue cuando vino al auditorio de Tijuana hace algunos años, me gustó, pero ahí el sonido retumba mucho y pues no lo disfruté al 100%. Después de varios años, estuvo la siguiente vez que se presentó en San Diego, cerca del mar, de ahí lo ví en el Gustavo Cerati en El Foro, abrieron dos grupos, y antes de que saliera Cerati, cuando estaban poniendo los instrumentos, sencillo con su guitarra de repente de empezó a escuchar "Bienvenido a Tijuana..." y fue la locura, hacía mucho que no se dejaba ver en Tijuana y eso fue una probadita. Después fue en el multi kulti, algo que no se promocionó mucho, pero nos enteramos que iba a estar como una especie de DJ, total que fuimos sin creernosla mucho, pero sí, apareció y cantó varias de sus canciones, sólo con su guitarra, fue algo con poca gente, muy cercano a él. En esa ocasión me tomé una foto con él, pero quien me la tomó no sé si estaba muy pedo o que pero no me la mandó, aunque sí usó mi correo electrónico para mandarme cadenas. La siguiente vez fue el año pasado, en la monumental de playas de Tijuana. Y la sexta vez fue el domingo 24 de agosto de este año. A pesar de que la noche anterior había sido difícil, las pocas horas que había dormido se me olvidaron y desde que salió Manú, así sin preámbulos, me puse a brincar. Duró más de dos horas, cantó las de Mano Negra, del Clandestino, del próxima estación esperanza y de su disco más reciente, me gustó todo, bueno, la única partecita que no me gustó fue cuando cantó algo de una vaca loca, pero bueno, se la perdono. Ver a Manu Chao en Tijuana creo que es un privilegio, no sé si me sabría igual verlo en otra parte del mundo. Y precisamente la noche del 24 se notó que él estaba muy conectado con la ciudad, pues mencionó muchas veces Tijuana. Energía, buena vibra, alegría, ganas de sonreir y de brincar fue lo que me provocó estarlo escuchando durante ese tiempo. No fui la única, la mayoría de las almas que estábamos ahí reunidas sentíamos esa vibra que transmite Manú junto con su grupo, la gente estaba entregada totalmente, y él ni se diga. Terminando el concierto nos enteramos que iba a estar en un antro de playas, como que no nos la creímos mucho pero fuimos. No tuvimos que esperar mucho cuando lo vimos aparecer, entró sólo, sencillo, saludó. Ahí estuvimos en el mismo antro que Manú y su grupo durante unas tres horas. Él se tomaba fotos con quien se le acercaba, siempre una sonrisa, conla sencillez que muchos que se dicen artistas deberían de tener, escuchaba a todo mundo, le platicaban cosas, le decían de su admiración, le regalaban lo que podían, y él escuchaba, sonreía, repartía abrazos y hasta besos. Para terminar con mi frustración de la primera foto que me tomé con él que nunca ví, pues me tomé otra, pero cual fue mi sorpresa cuando ví que no aparecía la foto, quien me la tomó no le dio el click con ganas. Pero bueno, Manú seguía ahí y ya era demasiada mala suerte para mí, así que con todo y pena le dije que la foto no salió que si otra por favor, y se acercó sonriente, posó para la cámara y después del flashazo me dio un beso y me dijo que si ahora sí ya salió. Esta foto se la debo al click de Mireya y a Manú que se dejó fotografiar conmigo más de una vez.
Calavera no llora, no tiene corazón...
