jueves, 4 de septiembre de 2008

Pinches gringos

Pinches gringos, una y muchas veces dije esa frase este día. En julio que vinieron mis familiares de Mazatlán, resulta que se me ocurrió llevarlos a Coronado a que conocieran esa zona. En una de las calles principales nos paró un policía, un motociclista, la verdad no sabía ni porqué. Me bajé y en eso el policía se asomó por la ventana que da a los asientos de atrás y vio que los pasajeros no llevaban cinturón. El cinturón! Bueno, era uno latino, y para no hacerla cansada nos dio tres infracciones: Una para mí, que aunque yo si llevaba cinturón, era la que iba manejando, otro para Marcela porque ella no traía cinturón, y otro para el Beny, pues tampoco llevaba cinturón, además a él le agregaron en la multa los dos niños. La verdad el policía se portó muy sangrón, nos puso una regañada a cada uno, tardó horas en hacer la multa, corrió las placas del carro, fue una experiencia desagradable. Pero no terminó ahí, hoy me tocó la cita a la corte y tuve que pagar mi multa de 97 dólares, pagué la de Marcela de 97 dólares, y la del Beny quedó pendiente pues es de 429 dólares (y eso que me hicieron descuento de la mitad), en total tres multas por un sólo hecho: 623 dólares, pinches gringos. Digo, que no bastaba con una multa y ya, aparte eran los asientos traseros, los de adelante si llevábamos el cinturón. Acepto la falta, pero se me hizo una exageración. Cómo extrañé a mi México querido, y no me refiero a la posibilidad de irse uno pagando "una mordida", no, sino de que puede que el policía a veces sólo te llame la atención, o si te dan una infracción pues sea un precio más decente, oigan, ninguno de nosotros gana en dólares! De pilón todo lo que gastamos ese día y los anteriores en las compras. Pinches gringos, cada vez me dan menos ganas de cruzar.

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