
A pesar de ya haber ido anteriormente a una cobertura de un Presidente de México, con Vicente Fox, tenía más expectativas en esta ocasión, pero me equivoqué. El ir a una cobertura de un acto en donde esté el Presidente es de los eventos en donde más te limitan para hacer tu trabajo como periodista. El presidente Felipe Calderón inauguraba la planta de gas natural licuado de Sempra Energy, cerca de Ensenada. Para poder llegar al evento, fue una de subir y bajar de camiones, pues el auto particular se dejaba lejos. Registrarse, esperar, ver pasar a otros invitados que si entran, luego a todos los medios como borreguitos nos llevaron en un camión y al llegar nos meten en una especie de corralito, lo más lejos posible de donde está el estrado, hasta atrás, incluso mucho atrás de las sillas vacías. Ví llegar a Calderón, que saludó a las primeras personas que tenía a su paso. El evento lleno de discursos de cuestiones de energía, números, dinero, ganacias, Pemex, etc. Está bien que den su discurso, pero los temas que de verdad la gente está esperando no se tocan. Ahí, fue puro quedar bien con los empresarios. Y a mí, como medio de comunicación, sólo me quedó ver pasar al presidente de vuelta a la salida, quien ofreció un saludo a los medios "hola muchachos", y ya, fue todo. Como si fuera pasarela, nos dan la información que quieren, que al final de cuentas es de lo que se escribe pues qué más se puede poner. La impresión que me dio el Presidente fue como del estudioso del salón, ese que lo sabía todo, el cerebrito. Sin embargo, no tiene una personalidad imponente, viste sencillo, si no supiera que es el Presidente lo podría confundir con algún maestro o algo así. Lo que me hubiera gustado preguntarle a Calderón, pues entre otras cosas qué va a hacer con la inseguridad aquí en Tijuana y en el país, si en realidad hay algún plan, si va a vender a Pemex, qué se siente ser un presidente que no fue elegido por la mayoría, qué va a hacer para combatir a la pobreza, porqué se siguen enriqueciendo unos cuantos, cuándo se terminará el compadrazgo en la política y la función pública. Bueno, al final de cuentas, que bueno que no lo entrevisté.
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