Calavera no llora, serenata de amor...
Era la sexta vez veía a Manu Chao y la verdad lo gocé como si fuera la primera vez. La primera vez que lo ví fue cuando vino al auditorio de Tijuana hace algunos años, me gustó, pero ahí el sonido retumba mucho y pues no lo disfruté al 100%. Después de varios años, estuvo la siguiente vez que se presentó en San Diego, cerca del mar, de ahí lo ví en el Gustavo Cerati en El Foro, abrieron dos grupos, y antes de que saliera Cerati, cuando estaban poniendo los instrumentos, sencillo con su guitarra de repente de empezó a escuchar "Bienvenido a Tijuana..." y fue la locura, hacía mucho que no se dejaba ver en Tijuana y eso fue una probadita. Después fue en el multi kulti, algo que no se promocionó mucho, pero nos enteramos que iba a estar como una especie de DJ, total que fuimos sin creernosla mucho, pero sí, apareció y cantó varias de sus canciones, sólo con su guitarra, fue algo con poca gente, muy cercano a él. En esa ocasión me tomé una foto con él, pero quien me la tomó no sé si estaba muy pedo o que pero no me la mandó, aunque sí usó mi correo electrónico para mandarme cadenas. La siguiente vez fue el año pasado, en la monumental de playas de Tijuana. Y la sexta vez fue el domingo 24 de agosto de este año. A pesar de que la noche anterior había sido difícil, las pocas horas que había dormido se me olvidaron y desde que salió Manú, así sin preámbulos, me puse a brincar. Duró más de dos horas, cantó las de Mano Negra, del Clandestino, del próxima estación esperanza y de su disco más reciente, me gustó todo, bueno, la única partecita que no me gustó fue cuando cantó algo de una vaca loca, pero bueno, se la perdono. Ver a Manu Chao en Tijuana creo que es un privilegio, no sé si me sabría igual verlo en otra parte del mundo. Y precisamente la noche del 24 se notó que él estaba muy conectado con la ciudad, pues mencionó muchas veces Tijuana. Energía, buena vibra, alegría, ganas de sonreir y de brincar fue lo que me provocó estarlo escuchando durante ese tiempo. No fui la única, la mayoría de las almas que estábamos ahí reunidas sentíamos esa vibra que transmite Manú junto con su grupo, la gente estaba entregada totalmente, y él ni se diga. Terminando el concierto nos enteramos que iba a estar en un antro de playas, como que no nos la creímos mucho pero fuimos. No tuvimos que esperar mucho cuando lo vimos aparecer, entró sólo, sencillo, saludó. Ahí estuvimos en el mismo antro que Manú y su grupo durante unas tres horas. Él se tomaba fotos con quien se le acercaba, siempre una sonrisa, conla sencillez que muchos que se dicen artistas deberían de tener, escuchaba a todo mundo, le platicaban cosas, le decían de su admiración, le regalaban lo que podían, y él escuchaba, sonreía, repartía abrazos y hasta besos. Para terminar con mi frustración de la primera foto que me tomé con él que nunca ví, pues me tomé otra, pero cual fue mi sorpresa cuando ví que no aparecía la foto, quien me la tomó no le dio el click con ganas. Pero bueno, Manú seguía ahí y ya era demasiada mala suerte para mí, así que con todo y pena le dije que la foto no salió que si otra por favor, y se acercó sonriente, posó para la cámara y después del flashazo me dio un beso y me dijo que si ahora sí ya salió. Esta foto se la debo al click de Mireya y a Manú que se dejó fotografiar conmigo más de una vez.
Calavera no llora, no tiene corazón...

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