
Era domingo, mi día de descanso. Andábamos buscando un suéter escolar para mi primo, íbamos él, mi hermana de 12 años y yo, no hubo en el Centro y nos dijeron que en cierta tienda de La Mesa lo podíamos hallar. Eran alrededor de las 3 de la tarde, cuando agarramos la avenida Ermita para subir al bulevar y se veía un incendio, "ha de ser la cárcel que ya la están quemando, dije de broma", pero a medida que nos subíamos por la Ermita si parecía que el humno venía de la cárcel, cruzamos el Benítez y empezamos a escuchar algo, "son balazos", dijo mi hermana, sí, parecían disparos y no cesaban, me metí en las calles contrarias a donde se veía el incendio hasta que terminaron. No había calles acordonadas así que nos acercamos en el auto después. Hablé y ya lo estaban cubrieron por parte del periódico, Tizoc y Gerardo, fueron el primer medio que llegó ahí. Era mi descanso y ya estaban ellos ahí, pero mi instinto periodístico no me dejaba irme, al contrario quería acercarme, además de que el Hernán y la Paulina querían ver más de cerca el incendio. Sí era la cárcel. Estuvimos vieno el movimiento desde varias cuadras atrás, se volvieron a oir como balazos, pero esta vez duró poco. Estábamos algunas cuadras a lo lejos, pero estacioné el carro y nos acercamos. Al igual que nosotros, muchas personas se estaban acercando, algunas llegaban angustiadas, muchas eran familiares de los presos. Algunos recibieron llamadas de ellos mismos desde el interior contándoles lo que sucedía. Después de estar un rato ahí, viendo el ir y venir, hablé para preguntar si Gerardo quería apoyo, la verdad no me gusta meterme en las fuentes de los demás y menos si están ellos ahí ya cubriendo, pero en este caso era mucha la información, no podría él solo, así que recibí luz verde. Sin grabadora ni libreta y vestida no precisamente como me visto para reportear: Overoll de shorts militar en tonos cafés, camiseta café sin mangas y tenis, ah, y sin pintarme de pilón, aunque bueno, en ese momento se me olvidó que andaba en fachas, de eso me cayó el veinte después, cuando el Baez me dijo que andaba vestida como él, ahí si supe algo estaba mal. Lo bueno que llevaba mi cámara y ahí podía grabar los testimonios, y usé mi agenda como libreta, y hasta grabé audios en el celular. De acuerdo a lo que comentó la gente, ayer un comandante llamado Montero mató a un muchacho a golpes, lo que ocasionó la molestia de los custodios, quienes se amotinaron. Adentro había un incendio y además de los miles de reos, había visitas. Afuera, la gente estaba desesperada, queriendo saber que pasaba con sus familiares, ambulancias llegaban y se iban con heridos, y las señoras llorando y tratando de saber de quien se trataba.Las calles no fueron acordonadas, así los reos que estaban congregados en el techo, podían estar comunicándose con la gente que estaba abajo, aunque fueran gritos, se distinguía claramanete lo que decían, pedían justicia, que corran a Montero, y mejores tratos. Me tocó ver a una familia en la que iban dos niños que salieron llorando, asustados, temblorosos. Dijeron que estaban en la visita y de repente les echaron gases lacrimógenos y luego se empezaron a escuchar balazos, otros dijeron que vieron cuando salieron unos presos de un edificio con capuchas bien enojados por la muerte del muchacho. El muchacho asesinado, Israel, tenía una sentencia de dos años y tres meses, por cómplice de robo de un vehículo, y ya llevaba uno. De acuerdo al acta de defunción, la causa del fallecimiento fue un golpe provocado por la caída de un televisor en la cabeza, sin embargo los presos dijeron que fue el tal Montero. El ambiente era tenso, los reos gritando en el techo de uno de los edificios de la cárcel, atrás de ellos el humo negro de lo que se incendiaba en el interior del penal, arriba de ellos y de todos los demás, el helicóptero de la PEP dando vueltas. De repente se veía como les aventaban gases, pero también como ellos les aventaban cosas a los custodios, algunas de ellas caían hasta la calles, que después de unos momentos estaba llena de vidrios. Las familias que se congregaban afuera, algunas estaban angustiadas, pero otras personas estaban realmente furiosas, se gritaban con los policías, incluso me tocó ver como directamente un sujeto le decía a un policía que lo iba a matar. Los que hacían la valla estaban encapuchados, llegaron al lugar también soldados. Pude ver como sacaban al menos cuatro heridos, uno de ellos lo ví que iba consciente, la herida era en la parte del estómago, o por lo menos ahí se veía. La cruz roja dijo que eran de balas, aunque las autoridades penitenciarías dijo que de navajas, me inclino a creer lo primero, pues incluso en el hospital general me dijeron que eran baleados. Señoras llorando, gritando, "mi hijo, mi hijo", salía una ambulancia y empujaban, querían ver. Estuve ahí cubriendo el motín como a las 6 y media, pues llegaron otros compañeros reporteros a relevar. En ese momento estaba más tranquilo, pero los reos seguían arriba, sus familiares seguían frente a las barreras de policías, y los heridos seguían saliendo. Se le llamaba pueblito pues antes los internos vivían así, como en un pequeño pueblo, con sus mujeres y niños que entraban y salían cuando querían. Ya no es como un pueblito, pero sigue siendo un lugar peligroso. He ido a la cárcel en varias ocasiones, incluso desde que era el pueblito y cuando había niños ahí. La última vez que entré fue hace unas semanas, cuando fui a entrevistar a un joven por secuestro. Siempre me parecieron muy pocos custodios a comparación de los reos que hay. Información que aunque conozco nunca he publicado, pues puede ser utilizada de mala manera. Sin embargo, la falta de control se notó hoy. Ah, a mi primo y mi hermana los dejé varias cuadras atrás cuando yo me fui a reportear, pero la verdad si me remordió la conciencia el que estuvieran ahí. Creo que me ganó la adrenalina de ir a reportear, pero bueno, mi mamá pasó por ellos ahí. Ah, ellos eso sí estaban impresionados con la experiencia. Espero que sea la última vez que me toque llevarlos cerca de algo así, aunque en esta ciudad nunca se sabe.
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