Una amiga comentó que era algo muy bueno, que me iba a ayudar a despejar la mente, a liberar la tensión que aún siento, total que yo imaginé que iba a ir a tirarme y relajarme, que equivocada estaba. He ido tres días a clases de Qi gong, con Luis y Gabriela, los instructores que son buenísimos. He respirado como nunca, me he estirado como no pensé, a simple vista parecen ejercicios o movimientos sencillos, pero en realidad son súper difíciles, me doy cuenta de que tenía a mi cuerpo abandonado. He empezado a usar músculos olvidados. Sin embargo me duele todo, desde el primer día, aunque los más difíciles fueron los otros dos, pero bueno, a echarle ganas, estoy haciendo algo por mí y por mi salud.
1 comentario:
si!!! tu siguele echando ganas!!
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